Wednesday, November 6, 2019

Un viaje a París


Este fin de semana viajé a París con mi amigo Eli Miller para disfrutar y ver la ciudad.  Salimos de Madrid el jueves por la noche y volvimos el domingo por la tarde.  París es la capital de Francia y más de 2 millones de personas viven en la ciudad.  Está en el norte de Francia y hay un río que va directamente por el centro de la ciudad.  Es famosa por sus museos de arte y la arquitectura de sus edificios y tiene muchas tiendas de ropa elegante.  El sistema de transporte público en la ciudad es uno de los mejores del mundo y puede transportar a sus residentes y los 23 millones de personas que visitan la ciudad cada año.
            Cogimos un avión de Air Francia en el aeropuerto de Madrid y después de un vuelo de dos horas, habíamos llegado al aeropuerto Charles de Gualle en París.  Eran las 10:30 de la noche y cogimos el tren para ir al barrio de nuestro Airbnb, que habíamos reservado antes.  El barrio se llama “18th arrondissement” y tiene una población inmigrante grande con muchos mercados de comida.  Había mucha gente en la calle a una hora tarde, pero Eli y yo fuimos directamente a nuestro apartamento para dormir.  Habíamos hecho planes de aventuras para los próximos días que queríamos cumplir.
            El sol no había amanecido cuando me levanté a las 7:30 de la mañana para correr.  Corrí por las calles del barrio para verlo.  Como estaba fuera de la ciudad en el norte, no había muchas atracciones turísticas en el barrio – solo algunos restaurantes y tiendas y el mercado de comida.  Después de que volví, Eli y yo fuimos a Château Rouge, la estación de metro más cerca de nuestro apartamento, para coger el tren para ir al centro de la ciudad.  Como Eli había tomado una clase del arte del Renacimiento en la universidad, él quería visitar el museo d’Orsay, uno de los museos del Renacimiento más importantes del mundo.  Fundado en 1986, el museo estaba en una estación de tren antigua que se llamaba Gare d'Orsay.  Pasamos 2 horas en el museo mirando obras de Vincent van Gogh, Pierre-Auguste Renoir y Édouard Manet.  Después de salir, caminamos por el río Seine, el río que va directamente por el centro de la ciudad.  Caminamos al este para ver el Catedral Notre Dame, una catedral grande en el centro de la ciudad que se había quemado en abril.  Construida entre 1163 y 1345, estaba prohibido entrar a este sito porque hay planes para restaurarlo después del fuego.  No hacía buen tiempo, y para evitar el viento y la lluvia, fuimos a la librería Shakespeare y Co., una librería que abrió en 1919.  En esta tienda se puede comprar libros nuevos y usados y hay una biblioteca de libros antiguos.  Después, comimos algo en un restaurante chino en el barrio latino y seguimos nuestra aventura en la ciudad.  Hacía sol por la tarde y para descansar en el sol, fuimos a los jardines de Luxemburgo, un parque en la calle Rue Auguste Comte que tiene muchas flores, un estanque y muchos árboles planteados en líneas rectas.  Una de las estructuras más icónicas del mundo es la Torre Eiffel, y este lugar era nuestro destino por la tarde y la noche.  Cogimos el tren para ir allí y caminamos por los jardines de la torre.  Completada en 1889, la estructura de hierro fue el edificio más alto del mundo desde 1889 hasta 1930.  Cruzamos el río para ver las mejores vistas de la torre y por supuesto tomamos muchas fotos.  Habíamos comprado billetes para subir en la torre a las 9:30 de la noche.  Subimos un poco antes y vimos las vistas de toda la ciudad por la noche.  Hacía frío en la Torre por la noche y por eso no nos quedamos allí por mucho tiempo.  Bajamos y volvimos a nuestro apartamento para descansar antes de otro día completo de exploración.
            A las 9 de la mañana el sábado, cogimos el tren para ir al museo del Louvre, un museo grandísimo en el “1st arrondissement” que tiene obras de arte de todo el mundo.  Pasamos dos horas en el museo y vimos el cuadro más famoso del mundo: La Mona Lisa.  Como nosotros somos estudiantes en la Unión Europea, todos los museos eran gratis para nosotros.  Después de admirar los cuadros y esculturas, caminamos por los jardines de Las Tullirías.  Hizo mejor tiempo el sábado y pasamos el día como franceses, caminando por los jardines y mirando las atracciones de la ciudad.  Comimos un almuerzo típico de Francia en un café cerca de la casa de Opera que se llama Café de la Paix.  Eli tomó caracoles y pato mientras yo comí sopa de cebolla francesa y una ensalada.  Llenos, seguimos con nuestro día.  Nuestro próximo destino era la avenida de Champs-Élysées, uno de las calles más famosas del mundo.  Cada año el Tour de Francia pasa por esta calle que va de los jardines de las Tullirías al Arco de Triunfo, una estructura que visitamos más tarde.  Caminamos por la calle y vimos todas las tiendas famosas y los árboles grandes y coloridos en la calle.  Terminamos nuestro camino a las 5 de la tarde y fuimos al Arco de Triunfo, una estructura grande en Place Charles de Gaulle.  Construido en 1806, esta estructura honara los soldados de algunas guerras en la historia del Francia.  Subimos por la escalera en espiral y llegamos a lo alto de París a las 6:15, 25 minutos antes de la puesta del sol.  La mezcla de las nubes y la puesta del sol creó algunas vistas increíbles de la ciudad.  La Torre Eiffel se iluminó a las 6:50 y pasamos como una hora en el Arco de Triunfo, admirando la belleza de la ciudad.  Bajamos de la estructura para volver a la calle.  Cogimos el metro para ir a un restaurante elegante en el “1st arrondissement” para cenar.  Se llamaba Le Fumoir y comimos algunos platos ricos.  Cansados, volvimos al apartamento para descansar.
            El domingo fue nuestro último día en París y llovió todo el día.  No queríamos hacer mucho en la lluvia, pero pasamos un rato con una niñera de Paris que vivía con mi familia cuando era niño.  Fuimos a un café pequeño pare beber café y té, y hablamos sobre Francia y París.  Ella nos dio a Eli y a mí toda la información desde una perspectiva local.  Aprendimos mucho en poco tiempo y salimos para el aeropuerto para nuestra vuelta a Madrid.  En cada viaje, tiene que haber un problema, y este viaje no fue diferente.  Al llegar en el aeropuerto por metro, algunos trabajadores nos dijeron que compramos el boleto incorrecto para ir al aeropuerto.  Por eso, tuvimos que pagar 35 euros extra como multa.  Estábamos enojados, pero estas cosas suceden.  Salimos del mal tiempo de París para volver a Madrid y un día bonito.  Cansados, sabíamos que habíamos pasado un viaje completo que nunca vamos a olvidar.

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