“Padre no hay más que uno” es la
historia típica que te hace sentir bien mientras te ríes, aunque falta una
trama compleja y es muy predecible.
Dirigida por Santiago Segura, “Padre no hay más que uno” cuenta la
historia de Javier (Santiago Segura) un padre de cinco hijos que tiene que
cuidar de ellos cuando su esposa (Toni Acosta) va de vacaciones sin él durante
cinco días. Aunque al principio la
semana parece un desastre y Javier no puede cuidar de sus hijos, resuelve sus
problemas y su esposa vuelve para ver una casa limpia e hijos contentos.
La comedía en “Padre no hay más que
uno” es muy relevante y retrata la vida de familias hoy en día. Ser un padre es un trabajo arduo y “Padre no
hay más que uno” sigue retratando esta idea con mucho humor. Santiago Segura es impresionante en el papel de
Javier y muestra la lucha de padres del mundo.
Seguramente los padres pueden verse reflejados y encontrarán la
interpretación de Javier cómica. También
la película consigue burlarse de la vida de las familias y la cultura popular
hoy en día.
Aunque “Padre no hay más que uno”
es muy cómica y muestra bien a la vida hoy en día, su desenlace es demasiado
predecible y parece un desenlace de cualquiera película. Específicamente, hay mucho caos en la casa
durante la vacación de la madre, pero todo está arreglado minutos antes de su
regreso. Toda la familia se reúne como
una familia grande y feliz. Aunque este
desenlace te hace sentir bien, no hay que ver la película para saber que
termina de esta manera. Una trama más
creativa cautivaría al público más. Aunque
“Padre no hay más que uno” es cómica y tiene una historia feliz, no vale la
pena verla si quieres ver algo creativo y diferente.
Puntuación: ***

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