Javier
se despertó a las ocho de la mañana, muy tarde para sus clases que empezaban a
las 8:30. Como no tenía tiempo para ducharse,
fue a la cocina para preparar almuerzo.
Al empezar a hacer su montado, sintió una gota de agua en la
cabeza. Estaba confundido, pero no pensó
nada de eso porque había llovido la noche anterior y el techo de su casa tenía agujeros. Siguió haciendo su montado cuando muchas
gotas de agua empezaron a caer en la cocina.
No sabía qué hacer. Al final,
Javier sólo salió de la casa para evitar una llegar tarde a su clase.
Nuria,
la compañera de piso de Javier, se levantó a las 10 con mucho sueño. Fue a la cocina para desayunar. Al abrir la puerta un río de agua escapó de
la cocina y Nuria gritó: “Ay, ¿qué pasó?”.
Miró al techo y vio que había muchas gotas de agua cayendo, como si
fuera una lluvia fuerte. Salió
inmediatamente de la casa para ir a un café para tomar un café con leche y
pensar en qué hacer.
Cuando
Javier volvió a la casa después de su día en la universidad, vio que todo el
piso estaba inundado. “¡Qué rollo!”,
pensaba. Llamó a Nuria, pero ella no
estaba en casa. Fue a la cocina y miró
que el agua había terminado de caer del techo. Pensó después: “¿Qué pasaría si invitara a
todos mis amigos al piso para tener una fiesta?”, pensó. Y esto es lo que él hizo.
Cuando
Nuria entró en la casa por la noche Javier y todos sus amigos estaban bailando,
cantando y disfrutando en el agua. Nuria
pensó, “Qué guay” y decidió invitar a todos sus amigos al piso para unirse a la
fiesta. Resulta que fue la mejor fiesta
de agua en la ciudad de Madrid del año.
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