Introducción
Hoy en día no hay duda de que el clima
mundial está cambiando. Aunque hay
debates sobre la causa del cambio climático, casi todo el mundo está de acuerdo
en que el clima está en cambio. Los
datos más reveladores son que la temperatura media de la Tierra ha subido 0,9
grados Celsius desde los últimos años del siglo 20 y que los 5 años más
calurosos en la historia han ocurrido desde 2010.[1] Cada año, el nivel del mar está subiendo, hay
menos nieve y menos glaciares. El mundo en
cambio llama la atención hacia el tema de los efectos del cambio
climático. Específicamente, ¿Cómo está
afectando la economía el cambio climático?
Para analizar esta pregunta, me he concentrado en tres temas específicos:
el turismo, la recuperación después de los desastres naturales y la
agricultura. Para este estudio del
cambio climático, he investigado estos temas en España y los Estados Unidos
(EE.UU.) y he encontrado varias similitudes y diferencias entre los dos países.
El turismo
Según datos del Instituto Nacional de Estadística
(INE) en España, 82,77 millones de extranjeros visitaron España en 2018.[2] La economía española depende del turismo y muchísima
gente trabaja en este sector. Con un
clima en cambio, hay dudas sobre el futuro del turismo en España, y como
resultado, la economía. Una de las
repercusiones centrales del cambio climático es el aumento del nivel del mar, y
la mayoría del turismo español está en la playa. España espera la pérdida de kilómetros de
playa en los próximos años, algo que puede causar aglomeración en las playas.[3] El turismo interior español, que suele
ocurrir durante el verano, será casi imposible con temperaturas veraniegas que
van a subir hasta más de 40 grados Celsius con mucha frecuencia.[4] También, los centros de esquí representan una
gran parte de la economía en los Pirineos, y con inviernos que van a acortarse,
España tiene el riesgo de perder el turismo de esquí. Según el INE, el turismo representa el 11,7
por ciento del producto interno bruto español, y hay preocupaciones de que este
dato bajará con la influencia del cambio climático en el futuro, algo que es
una señal de una economía que va a empeorar.[5]
Aunque
el turismo en España va a bajar por el cambio climático, algunos investigadores
han dicho que el sector en los EE.UU. va a mejorar con un clima en cambio. Andrea Bigano, un investigador del Fondazione
Eni Enrico Mattei en Milan, Italia, ha dicho que el turismo internacional en
EE.UU. puede subir hasta 13,7 por ciento más que si no hubiera calentamiento
global.[6] Dice que el cambio climático va a desplazar
el turismo a las latitudes del norte, algo que puede beneficiar a EE.UU., y
como hemos visto, va a ser malo para España.[7] Otra cosa relacionado con el cambio climático
en ambos países es que los desastres naturales se están volviendo más comunes. En varias regiones turísticas, si hubiera una
mayor probabilidad de un huracán, una ola de calor o una tormenta de nieve,
varios turistas no irían a estos sitios, algo que afectaría también a la
economía en España y EE.UU.
La respuesta a
desastres naturales
Hoy en día, los desastres naturales
golpean la Tierra con más frecuencia, cada año son más fuertes y golpean nuevos
lugares que no han visto estas catástrofes en el pasado. Según Juan Jesús González Alemán, un experto
en los sistemas tropicales, España, un país que no suele tener estos sistemas,
va a recibir huracanes en el futuro porque están aprendiendo el camino a
España.[8] La única cosa que estos datos y observaciones
nos muestran es que los desastres naturales presentan un problema más grande
hoy en día en todo el mundo.
En
mis investigaciones, he encontrado ideas positivas sobre el efecto de la
respuesta a los desastres naturales en la economía española. Como un ejemplo especifico, podemos coger un
incendio en Gran Canaria. Según Joaquín
Aurioles, escritor del Diario de Sevilla, “las obras de reparación de
infraestructuras y reforestación, junto a las inversiones particulares en
recuperación de viviendas y explotaciones agrícolas y ganaderas, podrían
terminar repercutiendo positivamente sobre el PIB canario,”[9]
después del incendio. Esto quiere
implicar que los desastres naturales pueden ser buenos para la economía española
porque crean trabajos y mejoran la calidad de vida después de la catástrofe.
Por
otro lado, EE.UU. no recibe el mismo impacto económico después de un desastre
natural que España. Los desatres
costaron un total de 307 mil millones de dólares en EE.UU. en 2017.[10] Según Kimberly Amadeo, presidente de
WorldMoneyWatch, los peores desastres naturales reducen la velocidad de
desarrollo económico en EE.UU. porque los desastres destruyen carreteras y
puentes, la gente no puede construir casas nuevas y entonces tiene que mudarse.[11] Cuando el huracán Katrina golpeó Nueva
Orleans en 2005, el empleo en la ciudad bajó de 632.826 a 492.029, y todavía no
ha subido al nivel que era antes del huracán.[12] Esto quiere decir que los desastres naturales
son algo malo para el empleo en EE.UU.
De mis investigaciones, he encontrado que las catástrofes pueden ser
algo bueno en España, aunque suelen ser algo malo en EE.UU.
La agricultura
Según M. Inés Mínguez, profesora de la Universidad
Politécnica de Madrid, España va a ver una reducción de precipitación anual
como resultado del cambio climático, específicamente en el sureste del país,
algo malo para la agricultura.[13] Pero, por otro lado, la escarcha en los
cultivos también va a disminuir, algo bueno para la agricultura española.[14] Por lo general, España va a ver resultados variados
en el éxito de la cosecha con el cambio climático. Aunque algunas regiones como el norte del
país van a tener temperadas de cultivo más largas, partes del sur del país van
a recibir más sequias y menos lluvia, algo que va a complicar el proceso de cultivo. Un reportaje del climatólogo Jonathan Gómez
Cantero dice que los cultivos más exitosos en España, como aceitunas y vino,
tienen un riesgo muy grande con el cambio climático.[15] Estos cultivos son algunos de los productos
más populares de España y si el país no puede seguir produciéndolos, seguro que
serán consecuencias económicas.
De manera similar, los resultados
serán variados en el mercado de agricultura en EE.UU. con un clima en
cambio. Según la Agencia de Protección
Medioambiental de EE.UU., los niveles más altos de dióxido de carbono que el
mundo tendrá podrían tener un impacto bueno en la cosecha cada año.[16] Las plantas usan dióxido de carbono como una
fuente de energía, y el aumento de ello puede contribuir a un aumento de la
producción de cultivos. Por otro lado,
las malas hierbas, que matan a las plantas, crecen muy bien con un nivel alto
de dióxido de carbono y temperaturas altas.[17] Por eso, si las temperaturas y el nivel de
dióxido de carbono en la atmósfera siguen subiendo, las malas hierbas pueden
empezar a matar los cultivos.
¿Qué significan para la economía estadounidense
y española estos datos? Es difícil decir. Aunque será posible producir más cultivos
cada año, la calidad de estos cultivos casi seguramente va a empeorar, algo que
puede hacer que la gente deje de comprarlos.
Pero lo más probable es que la economía relacionada con la agricultura
seguirá tal cual.
Conclusión
Hace dos días fui a COP25, la cumbre del clima de las
Naciones Unidas en Madrid. Allí, había
un sentimiento compartido por todos: hay que actuar ahora para proteger el
mundo. No hay ningún planeta B. Pero además de aprender del punto de vista de
los ecologistas, aprendí sobre las ciencias del cambio climático y sus
implicaciones del futuro. Cuando fui a
una charla sobre la desertificación de España en los próximos 50 años, inmediatamente
pensé en las repercusiones que
tendrá en este país tan propenso a
sequías. ¿España podrá cultivar una
cosecha cada año? O ¿habrá más
incendios? O ¿será un país tan seco que
no podrá tolerar el turismo que tiene hoy en día? Se puede hacer las mismas preguntas en el
caso de EE.UU. Y seguramente, estos
cambios tan grandes en los climas de ambos países tendrán efectos económicos –
positivos y negativos. Es difícil predecir exactamente el futuro de los dos
países, pero está claro que será diferente a la situación de hoy. Para asegurar un futuro estable y sin riesgo, hay que luchar y controlar el cambio
climático.
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