Wednesday, December 11, 2019

El cambio climático y la economía


Introducción 
Hoy en día no hay duda de que el clima mundial está cambiando.  Aunque hay debates sobre la causa del cambio climático, casi todo el mundo está de acuerdo en que el clima está en cambio.  Los datos más reveladores son que la temperatura media de la Tierra ha subido 0,9 grados Celsius desde los últimos años del siglo 20 y que los 5 años más calurosos en la historia han ocurrido desde 2010.[1]  Cada año, el nivel del mar está subiendo, hay menos nieve y menos glaciares.  El mundo en cambio llama la atención hacia el tema de los efectos del cambio climático.  Específicamente, ¿Cómo está afectando la economía el cambio climático?   Para analizar esta pregunta, me he concentrado en tres temas específicos: el turismo, la recuperación después de los desastres naturales y la agricultura.  Para este estudio del cambio climático, he investigado estos temas en España y los Estados Unidos (EE.UU.) y he encontrado varias similitudes y diferencias entre los dos países.
El turismo
             Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en España, 82,77 millones de extranjeros visitaron España en 2018.[2]  La economía española depende del turismo y muchísima gente trabaja en este sector.  Con un clima en cambio, hay dudas sobre el futuro del turismo en España, y como resultado, la economía.  Una de las repercusiones centrales del cambio climático es el aumento del nivel del mar, y la mayoría del turismo español está en la playa.  España espera la pérdida de kilómetros de playa en los próximos años, algo que puede causar aglomeración en las playas.[3]  El turismo interior español, que suele ocurrir durante el verano, será casi imposible con temperaturas veraniegas que van a subir hasta más de 40 grados Celsius con mucha frecuencia.[4]  También, los centros de esquí representan una gran parte de la economía en los Pirineos, y con inviernos que van a acortarse, España tiene el riesgo de perder el turismo de esquí.  Según el INE, el turismo representa el 11,7 por ciento del producto interno bruto español, y hay preocupaciones de que este dato bajará con la influencia del cambio climático en el futuro, algo que es una señal de una economía que va a empeorar.[5]
            Aunque el turismo en España va a bajar por el cambio climático, algunos investigadores han dicho que el sector en los EE.UU. va a mejorar con un clima en cambio.  Andrea Bigano, un investigador del Fondazione Eni Enrico Mattei en Milan, Italia, ha dicho que el turismo internacional en EE.UU. puede subir hasta 13,7 por ciento más que si no hubiera calentamiento global.[6]  Dice que el cambio climático va a desplazar el turismo a las latitudes del norte, algo que puede beneficiar a EE.UU., y como hemos visto, va a ser malo para España.[7]  Otra cosa relacionado con el cambio climático en ambos países es que los desastres naturales se están volviendo más comunes.  En varias regiones turísticas, si hubiera una mayor probabilidad de un huracán, una ola de calor o una tormenta de nieve, varios turistas no irían a estos sitios, algo que afectaría también a la economía en España y EE.UU.
La respuesta a desastres naturales
Hoy en día, los desastres naturales golpean la Tierra con más frecuencia, cada año son más fuertes y golpean nuevos lugares que no han visto estas catástrofes en el pasado.  Según Juan Jesús González Alemán, un experto en los sistemas tropicales, España, un país que no suele tener estos sistemas, va a recibir huracanes en el futuro porque están aprendiendo el camino a España.[8]  La única cosa que estos datos y observaciones nos muestran es que los desastres naturales presentan un problema más grande hoy en día en todo el mundo. 
            En mis investigaciones, he encontrado ideas positivas sobre el efecto de la respuesta a los desastres naturales en la economía española.  Como un ejemplo especifico, podemos coger un incendio en Gran Canaria.  Según Joaquín Aurioles, escritor del Diario de Sevilla, “las obras de reparación de infraestructuras y reforestación, junto a las inversiones particulares en recuperación de viviendas y explotaciones agrícolas y ganaderas, podrían terminar repercutiendo positivamente sobre el PIB canario,”[9] después del incendio.  Esto quiere implicar que los desastres naturales pueden ser buenos para la economía española porque crean trabajos y mejoran la calidad de vida después de la catástrofe. 
Por otro lado, EE.UU. no recibe el mismo impacto económico después de un desastre natural que España.  Los desatres costaron un total de 307 mil millones de dólares en EE.UU. en 2017.[10]  Según Kimberly Amadeo, presidente de WorldMoneyWatch, los peores desastres naturales reducen la velocidad de desarrollo económico en EE.UU. porque los desastres destruyen carreteras y puentes, la gente no puede construir casas nuevas y entonces tiene que mudarse.[11]  Cuando el huracán Katrina golpeó Nueva Orleans en 2005, el empleo en la ciudad bajó de 632.826 a 492.029, y todavía no ha subido al nivel que era antes del huracán.[12]  Esto quiere decir que los desastres naturales son algo malo para el empleo en EE.UU.  De mis investigaciones, he encontrado que las catástrofes pueden ser algo bueno en España, aunque suelen ser algo malo en EE.UU.
La agricultura
            Según M. Inés Mínguez, profesora de la Universidad Politécnica de Madrid, España va a ver una reducción de precipitación anual como resultado del cambio climático, específicamente en el sureste del país, algo malo para la agricultura.[13]  Pero, por otro lado, la escarcha en los cultivos también va a disminuir, algo bueno para la agricultura española.[14]  Por lo general, España va a ver resultados variados en el éxito de la cosecha con el cambio climático.  Aunque algunas regiones como el norte del país van a tener temperadas de cultivo más largas, partes del sur del país van a recibir más sequias y menos lluvia, algo que va a complicar el proceso de cultivo.  Un reportaje del climatólogo Jonathan Gómez Cantero dice que los cultivos más exitosos en España, como aceitunas y vino, tienen un riesgo muy grande con el cambio climático.[15]  Estos cultivos son algunos de los productos más populares de España y si el país no puede seguir produciéndolos, seguro que serán consecuencias económicas.
            De manera similar, los resultados serán variados en el mercado de agricultura en EE.UU. con un clima en cambio.  Según la Agencia de Protección Medioambiental de EE.UU., los niveles más altos de dióxido de carbono que el mundo tendrá podrían tener un impacto bueno en la cosecha cada año.[16]  Las plantas usan dióxido de carbono como una fuente de energía, y el aumento de ello puede contribuir a un aumento de la producción de cultivos.  Por otro lado, las malas hierbas, que matan a las plantas, crecen muy bien con un nivel alto de dióxido de carbono y temperaturas altas.[17]  Por eso, si las temperaturas y el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera siguen subiendo, las malas hierbas pueden empezar a matar los cultivos.
            ¿Qué significan para la economía estadounidense y española estos datos?  Es difícil decir.  Aunque será posible producir más cultivos cada año, la calidad de estos cultivos casi seguramente va a empeorar, algo que puede hacer que la gente deje de comprarlos.  Pero lo más probable es que la economía relacionada con la agricultura seguirá tal cual.
Conclusión
            Hace dos días fui a COP25, la cumbre del clima de las Naciones Unidas en Madrid.  Allí, había un sentimiento compartido por todos: hay que actuar ahora para proteger el mundo.  No hay ningún planeta B.  Pero además de aprender del punto de vista de los ecologistas, aprendí sobre las ciencias del cambio climático y sus implicaciones del futuro.  Cuando fui a una charla sobre la desertificación de España en los próximos 50 años, inmediatamente pensé en las repercusiones que tendrá en este país tan propenso a sequías.  ¿España podrá cultivar una cosecha cada año?  O ¿habrá más incendios?  O ¿será un país tan seco que no podrá tolerar el turismo que tiene hoy en día?  Se puede hacer las mismas preguntas en el caso de EE.UU.  Y seguramente, estos cambios tan grandes en los climas de ambos países tendrán efectos económicos – positivos y negativos.  Es difícil predecir exactamente el futuro de los dos países, pero está claro que será diferente a la situación de hoy.  Para asegurar un futuro estable y sin riesgo, hay que luchar y controlar el cambio climático.