España tiene
un sistema electoral que se llama la Ley Orgánica del Régimen Electoral
General. Según esta ley, el Congreso de
España tiene 350 diputados que representan a 52 circunscripciones y cada
circunscripción tiene un número de escaños en el Congreso según su
población. Para las elecciones de España
se usa la ley D’Hondt, un sistema en que se divide el número de votos que cada
partido recibe por el número de diputados en la circunscripción. (Si hay 3 diputados y un partido recibe
90.000 votos, los números son 90.000, 45.000 y 30.000). Los números que aparecen después de la división
son el número que decide el cual partido que recibe el escaño. (En mi ejemplo
anterior, si 90.000, 45.000 y 30.000 fueran los números mayores después de toda
la división de los votos en los partidos, un partido recibiría todos los
escaños de esta región).
EE.UU. usa el
colegio electoral, en el que hay 538 electores que eligen al presidente del
país. En este sistema cada estado del
país tiene un número de electores según su población y los electores son
elegidos por el número de votos que un partido recibe en un estado. (Si un estado tiene 6 electores y el partido
A recibe más votos que partido B en la elección, los 6 electores son de partido
A). Después de las elecciones, todos los
electores eligen su candidato preferido para la presidencia y el candidato que
recibe el apoyo de la mayoría de los electores gana la presidencia.
Los sistemas
de elecciones en España y EE.UU. son similares porque ambos valoran la
población de regiones en los países.
Mientras la ley D’Hondt benefica a los partidos grandes en España, el
colegio electoral da una voz a los partidos y estados pequeños en EE.UU.
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